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viernes, marzo 07, 2014

Donde prime lo anónimo


                                                                                              Donde habite el olvido...
                                                                                                                   L. Cernuda




Allá donde los días sean largos
bastante para no cruzarse un alma,
donde migren los vivientes esfumados
después de una tragedia numerosa
y aquellos que bajaron a por lumbre en zapatillas
y nunca más volvieron,
ahítos de familia y de recuerdo.


Donde no haya que sudar explicaciones
ni comer cejas fruncidas, ni dientes travesura,
cuando aflore la pluma o la cojera,
sencillamente porque a nadie le interese
si el hombre es carne o es palabra, si la forma y la sustancia
se vienen desde el cielo o en patera.


En las vías extranjeras, donde un torrente humano
arrastre las memorias sangradas de colegio,
de trabajo, y sean todos rubios o morenos -pero otros-,
sin alguien que se guiñe entre la gente
codicioso de clavarte su tinglado, creyéndote
amigoparatodo, que una tarde
te vio furtivamente, clandestino,
merodear el placer.


En los barcos de niebla, donde nada
se vea desde el puente salvo el agua,
y no comparen lenguas ni destrezas,
ni porten pabellón ni sentimiento.
Y arribar a puerto griego una mañana.
Y poder respirar las calles blancas
sabiéndote borrado.


Allá, allá lejos;
donde prime lo anónimo.

domingo, marzo 02, 2014

Tara



La luz antisocial que me encañonas
es hija del silencio.
                              Yo deseo
mirarnos desde fuera para vernos;
                                                        tú
devanas perdición desde tu centro.



Espacios desnudos te designan
                                                 -calles negras,
conversaciones terriblemente congeladas,
la noche abovedada de orfidal
por cauces de llorar que nadie labra...
Tal es tu condición, loba del hambre.  



Dilatas las pupilas a la mera sugestión de paliativo
                                                                                ¿qué tienes
que llenar? ¿qué desiguales
potencias se diluyen en marjales
de rabia y privación, loba del hambre?



Te habría de matar
                              -morir yo mismo-,
o aprender a convivir con tus colmillos.

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