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miércoles, abril 09, 2014

Migración adolescente

Las fuentes de todo



No pude desovar.
Aquello era el mar y esto es un río
-recodos de deseo, orillas de cotillas compitiendo,
agrietado pulmón de nieve sometida.

Crecí contracorriente de la norma:
eficaz entre las piedras de los rápidos,
trabado en los remansos,
mordiendo mil anzuelos descarnados.

Y siempre las esclusas,
las adultas esclusas que guiaban
a las fuentes de todo, a la pureza -era mentira-
del fresco manadero en la montaña
donde brilla la esencia, la ráfaga suprema.

Perdido en un manglar de condiciones
cosí con hilo triste mis agallas
y me dejé llevar por la corriente,
la dulce y anónima corriente,
con otros peces chicos como yo
y obtuve algún destello al sol de mediodía
y el don de distinguir la luz del nylon.

Pero nunca conseguí volver al mar
-aquel rumor de playa en tarde eterna.

viernes, marzo 07, 2014

Donde prime lo anónimo



                                                                                              Donde habite el olvido...
                                                                                                                   L. Cernuda




Allá donde los días sean largos
bastante para no cruzarse un alma,
donde migren los vivientes esfumados
después de una tragedia numerosa
y aquellos que bajaron a por lumbre en zapatillas
y nunca más volvieron,
ahítos de familia y de recuerdo.


Donde no haya que sudar explicaciones
ni comer cejas fruncidas, ni dientes travesura,
cuando aflore la pluma o la cojera,
sencillamente porque a nadie le interese
si el hombre es carne o es palabra, si la forma y la sustancia
se vienen desde el cielo o en patera.


En las vías extranjeras, donde un torrente humano
arrastre las memorias sangradas de colegio,
de trabajo, y sean todos rubios o morenos -pero otros-,
sin alguien que se guiñe entre la gente
codicioso de clavarte su tinglado, creyéndote
amigoparatodo, que una tarde
te vio furtivamente, clandestino,
merodear el placer.


En los barcos de niebla, donde nada
se vea desde el puente salvo el agua,
y no comparen lenguas ni destrezas,
ni porten pabellón ni sentimiento.
Y arribar a puerto griego una mañana.
Y poder respirar las calles blancas
sabiéndote borrado.


Allá, allá lejos;
donde prime lo anónimo.

domingo, marzo 02, 2014

Tara



La luz antisocial que me encañonas
es hija del silencio.
                              Yo deseo
mirarnos desde fuera para vernos;
                                                        tú
devanas perdición desde tu centro.



Espacios desnudos te designan
                                                 -calles negras,
conversaciones terriblemente congeladas,
la noche abovedada de orfidal
por cauces de llorar que nadie labra...
Tal es tu condición, loba del hambre.  



Dilatas las pupilas a la mera sugestión de paliativo
                                                                                ¿qué tienes
que llenar? ¿qué desiguales
potencias se diluyen en marjales
de rabia y privación, loba del hambre?



Te habría de matar
                              -morir yo mismo-,
o aprender a convivir con tus colmillos.

viernes, enero 10, 2014

Minuscálido






Igual que los demás,
hecho carne del mismo palabrar,
                                                   yo siento frío.


Igual en deseo, pero distinto
en los ojos -transitorios, escuetos al huir, ambivalentes-,
los altos bríos
y los vuelos -limitados.


Minusválida se muestra la ciudad
a mí, que soy yo varios y no sólo
jirafa con tortícolis, hiena seria o útil
receptáculo de escarnio solidario, sonreíble
también a mi razón -espejo de razones.


Diverso en los demás, minuscabado,
soy miedo a lo animal, a lo ex tribal; y caigo
                                                                      y sigo
cayendo a la sombra en soledad,
y dicen gran ejemplo, palpándose el reloj con impaciencia.


Bajo una cierta luz,
si vienes con calor valiente y libre,
                                                      yo siento frío.


Ya es hora de cambiar.

sábado, diciembre 14, 2013

La muerte te miraba todo el tiempo

 
 
La muerte te miraba todo el tiempo.
Tú eras su gran obra, racimo madurando,  
cosecha que segar llegado el día. 

Juntos ascendimos la colina;
                                              ella miraba
el agua de tus ojos posada en las columnas
de humo de los barrios sobre el valle,
tu cuello prenatal, pulsante y vivo... 


Inmensa, solitaria, cansada,  
en sombra de poder, ella miraba
como madre: sonrisa hasta llorar y tierno orgullo
bruñendo cada célula de tu cara con arrobo. 


Tus risas en la playa las oía
                                             de repente,
en medio de su
noche espaciosa de labor,
y volvía los viejos ojos blancos, como ciega,
abriendo la mandíbula de arrugas al oscuro,
cifrando cada timbre de tu voz,
el lácteo aletear de tus costillas. 


Pura, eterna, inamada, absorta en vastedad,
                                                                      ella miraba
                                                                                         como madre
tu bata de hospital, doblada y limpia,
la mota de polvo flotar sobre tu hombro en la ventana,
la gota detenida entre la luz, temblante y fría.


viernes, octubre 11, 2013

Venus entre látex



Alejandría ha venido esta noche a la piscina
                                                                      al borde del hotel.
Respira mi balcón calmado como lago,
huele a mástil de madera en verano y a tabaco.
                                                                           Oigo
el remo de una voz vertiendo Griego,
las copas diplomáticas del night club,
la plegaria traslúcida del agua.
                                             

Allá de los parterres, en autismo,
                                                      Venus entre látex,
erizada por brisas del estrecho,
congrega alrededor mi vida y mi recuerdo
-destellos subacuáticos perfilan
la carne del amor, la luz harina
                                                 gozosa de su piel.


La nada brotará para nosotros;
carcaj de mortero (o gas) para nosotros -¿esta noche?
                                                                                      No.
                                                                                           Aún
cimbrarán sus caderas en el lobby, queda tiempo
de amarlo y registrarlo
antes de cernirse el tsunami del olvido.


¡Que sea mi respuesta siempre así: la poesía!

martes, abril 23, 2013

Viador



Si la vía es angosta o transitable
sólo es, viador, tu decisión.

Verás desde el alcor la vía dorada
si doras cada piedra del sendero;
solaz de pueblo blanco y umbral fresco
si al oír la campana descabalgas.

Pupilas aceradas tras las rejas
serán francos portones si tus manos
son fáciles y exentas, si tu pecho
respira minucioso, si tus labios
le dan al aire limpio un verso viejo.

Tendrás tu crepitar, tu fuego interno
si avivas cada brasa en la vereda.
Y si te das entero y verdadero
sabrás del lento amor, la noche quieta.

Si la vía es angosta o transitable
sólo es, viador, tu decisión.

miércoles, marzo 13, 2013

Claudio en la casa de Menandro


Grato proclama a Claudio emperador
Lawrence Alma-Tadema, 1871






Acércate al caldario;
desnúdate de Roma y de Cartago
como si ya los bárbaros hubieran
limpiado las fronteras;
como si no se inclinaran los esclavos,
ni cónsules irónicos, riendo en el Senado,
gozaran del temblor de tus arengas.

Como si nadie hubiera descorrido la cortina
y fueras para siempre, adicto del escarnio ciudadano,
un cojo balbuciente
que ejerce de bufón en el mercado,
el asno que retuerce grotesco la quijada
a cambio de un bozal de pan y arenque.

Como si ya vinieran las cenizas
a taparnos, y una niña lavara sin pensarlo
polvorientos laureles de tus canas
y riendo enjugara tus mejillas
hinchadas de veneno consentido y sangre derramada.
Como si no fuesen tus ojos como sombras.

Tú, Claudio, que odiaste siendo dios, siendo tarado,
desnúdate de Egipto y de Britania,
como si entrase Germánico en el vaho,
desnudo también él de tantos años,
a librarte por fin de tanta Gloria
y supieras por él que aquellos muertos
esperan sin rencor
la extraña dignidad de tu caída.

lunes, enero 28, 2013

Labor de noche

El panteón de Concha Heres. Cementerio de Grado, Asturias. Foto de Alejandro Braña. www.asturiaspordescubrir.com




los hombres                
acabaron así               
como los días

J.J.M. Ferreiro

Perdido de verdín, ángel de mármol
que guardas un indiano mausoleo
-el trance de las almas al deseo,
la inquina del zarzal, la fe del árbol

de la palma, que dora tu blancor
rindiendo en gota frágil lluvia atea-,
¿recuerdas el bullicio de la aldea
que el aire transportaba?, ¿el amor

gimiendo entre las lápidas sus nombres?,
¿las mullidas esquilas de la sierra
que al oro de la tarde bendecías?

¿Recuerdas? Hace años... Ya la guerra
anda en labor de noche, ya los hombres
acabaron así como los días.





lunes, diciembre 31, 2012

Especulación moral sobre el Éxodo


         La décima plaga de Egipto
W. Turner
Era tarde mecida y polvorienta
y había que apurar. Ya el dios pagano
doraba la calígine del Nilo;
vacías las marismas ya de salmos,
volvían segadores y canteros en un torvo silencio,
con gesto demacrado,
alzando la mirada a su profeta orante en la colina,
dudando si pulir ya sus aperos
o rendir su noble tradición al blando olvido.

Matamos los corderos
sin gritos ni trabajo;
brotó sangre grosera y desganada,
con un color oscuro y desvaído
y extraño su sabor a piel de niño.
Quisimos de la ciencia del profeta
por dar un veredicto a aquel prodigio:
hierático bajó de la eminencia, absorto en su divino
algoritmo de hombres y de muertos,
apenas concediéndonos un ojo
brutal y decidido, al borde de lo humano.
Cerró su puerta en seco.

Untamos los dinteles y los postes,
temblando los hisopos en las manos.
Una brisa nacida del desierto crecía y se encrespaba
y sentimos el frío de Su amor,
la amarga sumisión de ser cautivos
de unos y del Otro.
Trancamos los umbrales y postigos
y oramos a las brasas nuestros ruegos
abrazando los ojos de los hijos,
temerosos nosotros los primeros
del ángel que vendría a liberarnos
-terrible igualador: lo mismo al Faraón que a la serpiente.


Fue mañana de luz intransigente
hiriendo nuestro sueño breve y negro;
salimos animales de las chozas,
nerviosos y cansados, a lo lejos
los primeros lamentos de las madres
ahogaban la ciudad,
ahogaron así mismo nuestros cuellos.

Emprendimos camino avergonzados,
en busca de otra tierra, de más libre alianza
que no nos obligara a ser eternos.

viernes, noviembre 16, 2012

El gusano de la duda


Después de haber sabido y transitado
caminos de rencor y anomalía
-como horada el arroyo sin cuidado
cuando rinde el invierno su sangría-,

después de haber amado y, en la noche,
haber yacido en tálamo caliente
-así con pluma tierna el alimoche
gobierna el nido íntimo y latente-,

después del deshonor y el desacato,
del miedo y del valor, la pena oscura
y el ancho amanecer -dulce proeza-,

tendrás que digerir un frío dato:
sólo queda el gusano de la duda,
el manso envejecer de la certeza.

lunes, noviembre 12, 2012

Un nombre distinto





                                 desleírse en unitaria lluvia
                                                       Ramón Ataz


Por razones que no vienen a cuento
usé un nombre distinto por un tiempo.


Amé con ese nombre,
adaptando el amar a sus contornos
viriles y cremosos.
Saciaba mis sentidos el oírlo traído de un gemido,
o bien en un sencillo razonar que no recuerdo.

Algunos adjetivos encajaron
mejor en ese nombre que en el mío
y otros desleían su color, caían a la lluvia
las columnas hastiadas de la farsa.


Ajeno a la ciudad me desnudaba
vestido de ese nombre, extraño de mí mismo.
Una voz de la calle lo nombraba
-abierto ventanal, bochorno tormentoso de la tarde-
y yo lo capturaba,
y ya no respondía de mi vida,
de todo aquel tinglado pegajoso.

Aquel nombre murió
incapaz de designar un cuerpo tardo,
cansado de luchar contra la inercia,
arrumbado al archivo de las sombras.

Por razones que no vienen a cuento
usé un nombre distinto por un tiempo.

sábado, octubre 13, 2012

Palabras hechas carne



 
Escucha, por favor.
Ya sé que cae la noche y tienes prisa;
ya sé que alguien te espera, de ti necesitando
que asientas sus heridas
y pueda acurrucarse entre su llanto.

Ya sé que estás cansado.

Que añoras tu niñez de pulmón rosa
y pinos de verano;
que vuelves cada tarde del trabajo
rumiando hipocondría, tentándote los bultos
que trepan al cubil de tus manías
disueltos en tranxilium y tabaco.

Pero ahora estás aquí, y es poco lo que tengo que decirte.

Escucha, por favor; no frunzas los prejuicios,
no busques solución a la empatía
en otras referencias parecidas que guardes de los años.
¡Tan sólo son palabras! Qué importa quién las diga
ni cómo las pronuncie,
si sólo somos eso: palabras hechas carne
y carne hecha palabras.

Escucha lo que tengo que decirte:
que no quemen tu carne,
que luches por el jugo de tu carne.

martes, julio 03, 2012

Fervor de Agrigento




Tu amor no vale nada.
Si muere, seguirá soleada la ciudad,
los cuerpos por la calle, los mercados
vibrantes del placer de lo posible;
la noche detenida en los portales.

Serán altos los cerros, como siempre,
lejanos los caballos,
sudarán mediodías las arcadas
como antes tú sudabas
la tarde derramándote en un vientre.

Dirás no vale nada
y seguirán los templos ofreciendo
la misma cella umbría,
la antigua proporción de mar distante
en hechos de los hombres,
el deseo moral de raciocinio,
el sueño del saber que explique todo.

Seguirán traficando las esquinas
mujeres de Catania,
muchachos bronceados como fieras
propensos a la risa y al comercio
y dirás no valió nada...

Así que podrás irte,
subir al primer barco en Porto Empédocle,
volver a la ataraxia mientras miras
las ruinas de ti mismo en la distancia.


miércoles, mayo 02, 2012

La casa de verano en primavera


La casa de verano en primavera.
El cielo laminado en cirrostratos.
Viento fresco gaviando la bandera, el mar esmerilado.
Las dunas ríen verdes. Tal vez vengas.

El ferry de Nador emboca el puerto
perdido de gaviotas; solías envolverlo
en una lejanía de ojos quietos,
en un amor de viajes
que abría tu apetito de sentencias.
Vivir ya es suficiente, me decías,
y yo no te escuchaba. Tal vez vengas.

Mañana encalaré.
Hender los imbornales del invierno, podar la buganvilla,
sanear las memorias del terrado,
saludar al butano y al pescado
-la dorada más fresca de la Historia.
Recoger el buzón. Tal vez no vengas.

El bar de la caleta quema incienso
haciéndose a la noche; solías adornarlo
con una poesía de trinchera,
con un temblar de labios
perlados de calimas del ocaso.
Mañana ya es bastante, musitabas,
y yo no me enteraba. Tal vez vengas.

Mañana venderé
la casa de verano en primavera
y así no habrá razón para que vengas.

lunes, octubre 24, 2011

Antropología en el metro


Observa neutralmente un ser humano
absorto en su minucia,
un joven ejemplar desconocido
de sexo diferente
que no pueda celar de tu escrutinio.

Intenta la abstracción, deconstruirlo,
no es más que piel y huesos, lo justo para un nicho.
Olvídate a ti mismo,
tu propia humanidad y tu cansancio
y asiste con pureza
al mayor espectáculo del mundo.

Observa la belleza de sus miembros;
tan delicadamente los músculos regulan
la grácil erección de la columna.
Sus ojos como lagos son perfectos,
registran distraídos volúmenes y espacios,
los símbolos y signos,
el vértigo voraz en estaciones.

Sus huellas acarician las texturas,
la barra de metal, el cuero del ropaje,
le aportan dimensión frente al entorno
-hay mito sexual, mas debes resistirlo.
Arriba su cerebro hecho de sueños
le guarda frente al miedo,
calibra la distancia de la muerte.

Las puertas se han abierto.
La última función del arte griego
se impulsa hacia la nada, hacia un torrente humano
concreto y societario, ahogado en intereses.
Y tú vuelves a ti, al rito personal…
Y no verás ya más a ese primate.

miércoles, septiembre 28, 2011

La última palabra



Tal vez hablen de ti cuando hayas muerto
anclándote a ese mal que ahora padeces,
terrible para ti, curioso para ellos,
o al lastre de tus obras, aunque nimias.

Los hijos de los hijos tal vez rocen
materia de tu mano, los vestigios:
un viejo manuscrito, el árbol pensativo
plantado en tu divorcio,
mecido en la distancia de sus noches.

Ellos devorarán tu desempeño
en esa forma impía tan humana:
aquí le sobró piedra, la historia avanza plana,
en esta pincelada anduvo incierto,
aquí pudo estirar más la metáfora...
En esas referencias vivirás
así el nombre insaciable vive al verbo
confinado a la escala de los grises.

Los nietos de los nietos llegarán
febriles por quemar todo pasado;
la última palabra sobre ti
será distraídamente pronunciada
como una luz de mástil
que sobra y que se apaga
y nunca más se enciende
y absorta permanece entre la calma.

Tal vez entonces sientas -si aún puedes sentir-
la gloria inconsistente de la nada,
tu pena disolviéndose en el alba.

viernes, agosto 26, 2011

Transiciones




Así como el herrero dobla el fuego
o el rastro hace brotar la lejanía.
Así como se pudre la utopía
o el niño mutilado aspira al juego

Así como la noche aboca en ruego
al prodigio atmosférico del día
o el canto de añoranza en demasía
conduce al amargor y al desapego

Así la transición de ti a la nada.
Del júbilo del mar al charco untoso,
del cielo irrebatible al aeropuerto.

¿A qué tanta terapia fracasada
si espera al cabo el símil más gravoso?
Así el gris transitar de vivo a muerto.

Ya vienen por la vera a desfosarte


La brisa rozará tus magros huesos
—ya vienen por la vera a desfosarte.
Fotografía en sepia y estandarte
exhumarán las guerras y los besos.

Reproches no hallarán, no eras de esos;
si acaso alguna rima que aliviarte
antes de combatir el bronco encarte:
esclavos o enemigos, nunca ilesos.

La muerte quiere llanto y ceremonia
a fin de volar lejos, satisfecha
y no anidar en cáncer de memoria.

¡Prepárate a salir, el pico acecha!
No digan que fue sueño aquella historia
y vuelva retorcida y contrahecha.

Marrakech


Salías a la noche abiertamente,
al ver de las barandas, al cremoso
umbral de las columnas de poniente,
a cuerpos de ultramar, hachís leñoso.

Novicia del placer, tu carne quieta
dolía de ofrecer vaciamiento,
lampaba el corazón de sed secreta:
ser llena hasta las puertas del aliento.

Tu hogar en tierra extraña un basto lecho.
El ticket a tu alma un duro pecho.
El fuel de tu aventura la grandeza

de llegar al final, a un indudable
olvido de ti misma en tu proeza:
mesar la permanente a lo mudable.

Pinos de Valsaín



Rumor de monte bajo en aguacero;
te ampara el roquedal, la senda espera
que vuelvas a pedirle compañera
condúceme al tranquilo abrevadero.

Verás el cielo abrirse al estandarte
del pico enharinado, la pradera
mugiendo queda atrás, pero a tu vera
pinos de Valsaín para escoltarte.

¡Encárate a la luz! Que tus escamas
convoquen todo el oro de este mundo,
que vuelen tus sentidos con el viento.

Y si lees los labios a las ramas,
su hexámetro marítimo y fecundo
será tu trascendencia, tu alimento.

miércoles, enero 13, 2010

Archivo de sombras


al niño burbuja

Aquel secreto don que te fue dado
lo pretende el olvido codicioso,
lo más niño de ti, lo más hermoso,
volverá donde aguarda lo increado.

El súbito temblor bajo los arcos
de la plaza encendida, las auroras,
el oro de un ocaso a extrañas horas,
la lluvia y la ciudad, los niños charcos,

el sueño de tu padre no cumplido...
volverán donde vuelve lo perdido:
al archivo arenoso de las sombras.

Allí te mostrarán los anaqueles
la única verdad sin oropeles:
la luz de ti, la sombra de tu sombra.

miércoles, diciembre 30, 2009

Vuelve a Oviedo


Salí trastabillado a otras fronteras,
creyendo en demasía tras los años
de lluvia repicando las aceras,
de niebla encegueciendo los peldaños.

Al sur me abrió la luz su azul frescura;
Madrid era una urna aguijonada
de ruido y emoción, una locura
su noche calurosa y excitada.

Y es duro hacerse otro, somos tierra,
dejar atrás el parque y la avenida,
la lúcida inocencia que une y cierra
el eterno retorno de la vida.

Aun así me has escrito vuelve a Oviedo,
la heroica ciudad sin sol ni miedo.

domingo, noviembre 29, 2009

Clon Salvífico (3001 DC)


Conoce el hombre al hombre por sus dones
y anhela un artificio: la victoria
sobre la recia muerte, necia noria
que muele su hueca obra y sus pasiones.

Tal anhelo prodigan hoy los Clones,
espejos de la piel y la memoria
copiando cada bit de humana historia
con moral corrección de inclinaciones.

Hoy yo ya soy mi clon, me han trasbordado,
mi muerte ha sido un milisegundo
de eterna vaguedad, de fuego helado;

mas yo ya no soy yo, vago errabundo
de noche en la ciudad con este extraño
sabor dentro de mí a polvo y engaño.

miércoles, septiembre 23, 2009

Sueño de hijo


Vendrá un fuego de muerte a recogerme,
un hálito de gas azul de hielo
que hurte mi extinta piel al basto suelo
y al orbe de una urna retenerme.

Eternamente en nada evanescerme
sin nada, como a nada tiende el vuelo
dorado del ocaso en rojo cielo,
y solo un sueño de hijo contenerme.

Las llagas a las llamas, las cenizas
al fuego una vez más, que se haga trizas
el hueco que mis ojos ocupaban.

Y no volver jamás, no ser ya nada,
ni alma en progresión ni carne alada;
tan solo sueño de hijo en noche calma.

jueves, julio 16, 2009

El último Neardental vivió en Gibraltar


Me husmearon al llegar, blandían cuernos,
bracearon su alarido en torno mío;
sus ojos contenían el vacío
hambriento de las bestias en invierno.

Sacaron nuestros huesos de la cueva
y hozaron el frescor de nuestra fuente;
dudaban entre especie inteligente
o asesinos del alma en la era nueva.

Escaso en interés e inofensivo
me dejaron marchar con vida entera
-por suerte era verano en la pradera

y daba sombra y fruta un viejo olivo.
Un día inesperado cayó el hielo
abriendo una útil grieta sobre el suelo.

martes, julio 14, 2009

Letra de tu mano



El día que te mueres hijos lloran.
Amigos se susurran al oído
tus virtudes, recuerdos donde moran
aun calientes tu genio y tu latido.

Y cien años después quedan las malvas.
Otras voces completamente ajenas,
otros revoloteos y otras salvas
resuenan no por ti ni por tus penas.

Tal vez en un rincón de un sotabanco
descanse alguna letra de tu mano,
alguna austera rima o verso blanco

que algún curioso y bello ser humano
declame alguna tarde emocionado
cobrando así sentido al fin tu arcano.

La bata rosa


¿Cómo quieres jugar a bata rosa
si vienes de salitre rebozada?
si en pliegues petrifica tu empapada
cintura la cadera poderosa...

¿Cómo quieres que te ate curïosa
si no dejo de oir tu carcajada?
si hueles a trainera en madrugada
y aire fresco y la vida te rebosa...

Espera que termine de arreglarte
que aun te queda tarde que gastar
que no se escapa el mar...

que hay luz en cantidad para mirarte.
Mas cuida no rasgar la bata rosa,
no vayas a ofender a Venus diosa...

domingo, julio 12, 2009

No son horas


En sordo amanecer tras noche breve
plomizo despertar de los andenes;
la calma se hace angosta y muere leve
la luz entre las sombras de los trenes.

Ya pronto vibrará un rumor de abrazos:
palabras se despiden o reencuentran,
afanes por atarse en firmes lazos
queriendo que les amen o les mientan.

No estás. Tu vida brilla por su ausencia.
Tus hombros y tus ojos no han venido,
tus manos, tu cintura y su cadencia
expresan con su ausencia su sentido.

Al fondo del andén un niño llora
y yo quiero llorar, y no son horas.

sábado, julio 04, 2009

Antonio Vega Tallés


deja que pasemos
sin miedo


La mueca de su rostro macilento
en cálido susurro hace de guía
del master de pasión y economía.
Un tibio alucinar se hincha a su aliento.

Su escuálida muñeca abre un talento
perfumado en temblor y travesías;
la prima y el bordón abren las vías:
caricias de emoción al pensamiento.

Un grave discurrir, una quimera
de términos contrarios que se abrazan
ensambla su poesía en tal manera
que sol y oceanidad se despedazan.

Toro del intimismo, ahora ha volado
al serio giganterio que ha creado.

Roló el viento a poniente


Soplaba un fuerte viento de levante
en el mar, en el puerto, en la ciudad,
vibrando una africana sequedad
eternal de la tarde cada instante.

Absorta acariciabas lo distante
-un ferry que espumaba inmensidad,
el cabo atesorando claridad-;
frunciste el hociquito, vacilante...

Y hablaste con tu cálido seseo.
Dijiste la verdad tranquilamente.
Tu cara y la palabra se vaciaron.

Roló el viento a poniente en el paseo,
la playa se hizo calma tristemente
y todas las gaviotas se callaron.

sábado, abril 18, 2009

Un lugar entre normales


De lo bello deseamos permanencia
mas no de rosa extraña que, aunque bella,
violenta el molde recto de la esencia
que el canon de la norma fija y sella.

Tranquilo dormirá el contribuyente
que acepte dócilmente el social juego
(si acaso alguna lágrima silente
al tirar su rareza a un triste fuego),

pero aquel que ya echada la baraja
apuesta a ser distinto a sus iguales
el ágora le cose la mortaja.

No sería la muerte mal de males
si su horror acarreara la ventaja
de encontrar un lugar entre normales.

El vendedor de rimas


pobre Tyll...

Bullicio en el mercado, cestos llenos
de arenque en salazón y pan de hogaza;
el alma del viandante se solaza
con la voz de un obrero de los sueños

que a lomos de un pollino clavileño
recita verdes rimas con cachaza
por un par de monedas o una taza
de aguardiente de sidra de un barreño.

¡Cuánta tristeza esconde tras su rima
trufada de embelecos y espinella!
¡Cuánta pobreza asona su autoestima!

Rima le da El Señor sin pretendella
si aquesta bella moza no escatima
con un poco de pan y un poco de ella.

jueves, marzo 12, 2009

Acaricia los detalles


El águila traspasa en la alborada
la niebla silenciosa de la orilla.
La gota de rocío en la mejilla
del chopo que vigila la riada.

Tenue luz atraviesa la enramada;
los tímidos fulgores con que brilla
se rinden ante el frío de Castilla.
Temblando está la hierba en la cañada.

Son prístinos detalles de la vida,
remiten a otro mundo donde existe
la belleza, estandarte de la gloria...

Antes que allá te marches con tu herida
podrás acariciar los que obtuviste.
Así al llegar te guíe su memoria.

sábado, febrero 14, 2009

Memorias de un agrimensor


He medido los montes más quebrados
parcelado las eras más soleadas
mapeado parameras asoladas
dormido sobre tormos agrietados.

He marcado los bosques más cerrados
mensurado regiones arrasadas
delineado gargantas afiladas
bebido de los ríos más bravados.

Como aliento postrer de mi memoria
graduaré en este mapa la tasada
medida de la vida y de la gloria:

el amor y una suerte aventajada
son las escalas maestras de esta historia
y es gran suerte una muerte inesperada.

domingo, febrero 08, 2009

Lección en el cementerio


Cierto día nublado y silencioso
me citaste en la entrada al cementerio,
querías revelarme el gran misterio
del verso evocador y luminoso.

Caminando entre nichos mausoleos
declamaste a Manrique y Garcilaso,
¡brillantez, contención! y en cualquier caso
afán por la belleza sin rodeos.

"El olor de tu alma, rosa ida..."¹
palabras trabajadas y sencillas,
exentas de artificios o sofismas.

Y antes que las palabras es la vida;
si prepara el terreno, las semillas
de poesía dan fruto por sí mismas.


¹De J.R. Jiménez "La Muerte"

Quizá la brisa lleve al infinito.


Quisimos erigirnos precursores
de un Egeo distinto, hecho de hombres
valientes, diferentes, dignos nombres
en piedra eternizados con honores.

Pero pueblan los frisos vencedores;
la espléndida derrota se hace olvido
oscuro, desasido, su latido
fallece al fallecer los perdedores.

El cielo puro azul y el mar escrito
de miles de señales en estelas
abrazan nuestras almas hacia un grito:

¡Forcemos del destino las cancelas
y echemos a volar las blancas velas;
quizá la brisa lleve al infinito!

domingo, enero 25, 2009

Oda a Carlos Sainz


Volviste de Dakar engrandecido,
con un nuevo accidente de leyenda;
la espléndida derrota es tu ofrenda
para el pueblo español enardecido.

Tu incesante infortunio inmerecido
nos recuerda lo duro de la senda
que debemos correr, la cruel contienda,
la esencia de este mundo enrarecido.

Volverás compitiendo ilusionado,
disfrutando la noche del desierto,
ganando prueba a prueba, como Heracles

y al final un detalle desgraciado
pondrá tu aspiración en punto muerto
y a nosotros gozando tus debacles.

sábado, enero 24, 2009

Petronio


Armado de sarcasmo precristiano
arbitras la elegancia en la nobleza
gustándote del vino, la belleza
y el brillo en soledad del genio humano.

Bendito epicureísmo tan romano
de alabar ha logrado la proeza
de Nerón con la lira la destreza
sin perder ni un anillo de la mano.

Mas la inquina imperial es infinita.
Ya sientes en la noche la añoranza
del agua de tu fuente solearse.

Liba la dulce muerte en exquisita
copa de amor, vulgar sea la venganza
sin una triste vida en que cebarse.

La Playa de los Cristales


Mi hermana recogía de la playa
cristales de colores achatados,
pedazos de ilusión iluminados
por el sol infantil, que en luz estalla.

Los lavaba del charco en la rocalla
y después los chupábamos sentados
en la orilla, mirando al mar parados;
sabían a una mezcla sal-papaya.

Su perímetro estaba erosionado
por la fuerza del mar en su embestida,
su tacto era de pétalos de flores.

Así también se ha mi alma desgastado
por acción de las olas de la vida
pero al tacto es rugosa y sin colores.

Ocurre


Ocurre que la vida tiene vida
propia; no atiende a orgullos ni prejuicios
ni acata filiación a los indicios
ni sabe del hendir amor su herida.

Ocurre imprevisible la embestida
de recios sus silencios sin resquicios
y recia es soledad en sus oficios:
el camino invisible y la partida.

Ocurren los milagros si la suerte
dispone cero panes, cero peces
o Lázaro se ha hecho ya a la muerte.

Y ocurre lo que ocurre tantas veces
que un tiempo ya pasado vuelve inerte:
no sirven las terapias ni las preces.

domingo, noviembre 16, 2008

Parranda del Ángel Caído.


La noche hace piruetas de alambique
de calles desabridas. Fuego amigo
retuerce el corazón; no estoy contigo
ni hay rima resabida que me aplique.

La fiesta terminó, mis sucias alas
se enganchan en esquinas de abandonos.
La luz de amor que inunda tus iconos
se apaga. ¡Tú la apagas! Odias. Callas.

Los súcubos se apartan a mi paso.
Satán ha rechazado mi alma en venta.
Mi sueño soñará otro infierno al raso.

Te ruego, considera, ten en cuenta,
mi falta no parece tan deicida:
renunciar a lo eterno de la vida.

Terminal


Tu cuerpo te abandona, apenas hilos
de vida entre tus huesos. La energía
que antaño te afamaba y distinguía
se desagüa lo mismo que los kilos.

Constante hasta el final en tus estilos,
rebates al doctor su teoría,
te aferras a esperanza y mano mía
como a clavo que arde en cinco filos.

Y lloras, te enrabietas, caes rendido
sobre el lecho, tu mano temblorosa
como un niño que sabe que no es fuerte.

Y salgo, me enrabieto, no hay sentido
para esta puta vida que te endosa
las flores congeladas de la muerte.

Sid


Con pocos años, lívido de sueños,
hambriento de sabor de amor muy puro,
las calles recogían los pequeños
pedazos de su pose de hombre duro.

Con negros aguijones en la frente
y un visible secreto que escondía,
orlaba su expresión febril y ausente
en alas de heroína y rebeldía.

Dieciocho descensos sin sentido
deseando un coma irreversible.
Diecinueve alboradas aterido
huyendo de adultez inconcebible.

Sumando de tropiezos se hizo icono,
restando de la muerte, de su encono.

viernes, octubre 31, 2008

Justicia de Amor


Si hubiera que husmear la tenue pista
y desgranar el móvil de tu enfado,
no habría provisión para la vista
ni para defenderme en este estrado.

Si la condena es el sinsentido
de tener que explicarte sollozado
los detalles de un crimen no infligido
al menos no me dejes deshauciado.

No eres justa. Mi amor no es cicatero.
Me juzgas sin derecho y sin conciencia.
Si quieres condenar porque te quiero,
así sea, ejecuta la sentencia

y ve, pero no irás feliz e impune:
a Justicia de Amor no eres inmune.

jueves, octubre 23, 2008

Tened en cuenta, en descargo de Judas.


De su fiel corazón, el pundonor.
De su bravo mirar la fe de sobra
para hacer rol de malo sin zozobra
y quedar para siempre de traidor.

De su práctico obrar, la línea pura.
De su amargo besar el dulce brillo
de los ojos del reo agradecido.
De su triste final, recia cordura.

Su papel lo bordó, no cabe duda.
Si no llega a ser él no hubiera muerto
aquel que nos salvó con su victoria.

Sabed de su cuestión camino al huerto:
Dios... ¿qué dirán los muertos de la Historia
que se encuentren con mi alma allá en la Gloria?

miércoles, octubre 22, 2008

A veces vienen tardes.


A veces vienen tardes sin sentido;
inundan el cristal de la ventana
y muestran una impúdica galvana
o un dèjá vu de muerte desvaído.

Me como yo esas tardes, distraído;
las muerdo y paladeo con desgana
su regüeldo de herrumbre o su africana
desidia de reptil adormecido.

O tal vez es la tarde quien devora
la vida, los minutos, las neuronas,
la madre que parió la lavadora.

A veces vienen tardes comilonas;
meriendan esperanza soñadora
y dejan el mantel con lamparonas.

martes, octubre 14, 2008

David, o la Emoción Artificial


David, ¿ella es tu madre? ¿O un indicio
de ingenio: batería de funciones
urdidas en el centro de emociones
de un pequeño cerebro de silicio?

La mente humana exige condiciones
de amor, por ser mortal naturaleza;
la Química es mudable, sin certeza,
y el miedo interfiere en las pasiones.

Pero tú no eres más que conexiones
inmunes al olvido y al desgaste:
tu esperanza de amor abarca eones.

Niño robot inocente, añoraste
madre de amor inmortal. Sinrazones,
celos, despego y capricho encontraste.

viernes, octubre 03, 2008

Despertar Otoñal de un Extraño Animal


La vida es sueño. Vive aquel que sueña.
Soñé yo entera aquella primavera.
La encina junto al río era frontera
de un cielo incorruptible y tú mi dueña.

Soñé flotar liviana cabellera
en brisa de la margen ribereña.
Soñé besar tu carne marfileña
y el río detenía su carrera.

Dormí cerca del mar todo el verano
rodeado de moscas y de hastío;
el viento de levante daba a engaño.

Desperté triste y gris como el varano,
entre hojas, sin un mar y sin un río;
sin tí... Lloré por mí y me sentí extraño.

domingo, septiembre 07, 2008

Androide



Volviste de Tannhäuser hecho un hombre
que así se hace el amor y se hace historia;
sin software embebido, sin memoria,
en busca de otra vida y de otro nombre.

Puliste en el examen de empatía,
estima de uno mismo y sed de gloria,
distingo entre derrota y cruel victoria,
y amor por la belleza y la armonía.

Tu residuo deicida fue el estigma
que guió al cazador de recompensas
a obrar la decisión menos cristiana:

en lugar de abrasarte en rayos sigma
mejor haber sabido a tus expensas
de como se fabrica un alma humana.

domingo, junio 01, 2008

Ciudad en la noche de un día enfebrecido



Hay días que no duerme la ciudad.
De noche, su fragor sigue latente;
las calles añorando ruido y gente
azules en eléctrica humedad.

Sirenas con el don de ubicuidad
ululan porque sigue algo pendiente.
Mis pasos, ajustándose al relente,
rebotan en la blanda inmensidad.

Husmea esas veladas un doliente
deseo acorralado, la ciudad
caerá si hay armisticio en la libido.

Solo entonces amor cobra sentido:
cuando cae sobre mi alma la piedad
en la noche de un día enfebrecido.

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