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lunes, octubre 24, 2011

Antropología en el metro


Observa neutralmente un ser humano
absorto en su minucia,
un joven ejemplar desconocido
de sexo diferente
que no pueda celar de tu escrutinio.

Intenta la abstracción, deconstruirlo,
no es más que piel y huesos, lo justo para un nicho.
Olvídate a ti mismo,
tu propia humanidad y tu cansancio
y asiste con pureza
al mayor espectáculo del mundo.

Observa la belleza de sus miembros;
tan delicadamente los músculos regulan
la grácil erección de la columna.
Sus ojos como lagos son perfectos,
registran distraídos volúmenes y espacios,
los símbolos y signos,
el vértigo voraz en estaciones.

Sus huellas acarician las texturas,
la barra de metal, el cuero del ropaje,
le aportan dimensión frente al entorno
-hay mito sexual, mas debes resistirlo.
Arriba su cerebro hecho de sueños
le guarda frente al miedo,
calibra la distancia de la muerte.

Las puertas se han abierto.
La última función del arte griego
se impulsa hacia la nada, hacia un torrente humano
concreto y societario, ahogado en intereses.
Y tú vuelves a ti, al rito personal…
Y no verás ya más a ese primate.

miércoles, septiembre 28, 2011

La última palabra



Tal vez hablen de ti cuando hayas muerto
anclándote a ese mal que ahora padeces,
terrible para ti, curioso para ellos,
o al lastre de tus obras, aunque nimias.

Los hijos de los hijos tal vez rocen
materia de tu mano, los vestigios:
un viejo manuscrito, el árbol pensativo
plantado en tu divorcio,
mecido en la distancia de sus noches.

Ellos devorarán tu desempeño
en esa forma impía tan humana:
aquí le sobró piedra, la historia avanza plana,
en esta pincelada anduvo incierto,
aquí pudo estirar más la metáfora...
En esas referencias vivirás
así el nombre insaciable vive al verbo
confinado a la escala de los grises.

Los nietos de los nietos llegarán
febriles por quemar todo pasado;
la última palabra sobre ti
será distraídamente pronunciada
como una luz de mástil
que sobra y que se apaga
y nunca más se enciende
y absorta permanece entre la calma.

Tal vez entonces sientas -si aún puedes sentir-
la gloria inconsistente de la nada,
tu pena disolviéndose en el alba.

viernes, agosto 26, 2011

Transiciones




Así como el herrero dobla el fuego
o el rastro hace brotar la lejanía.
Así como se pudre la utopía
o el niño mutilado aspira al juego

Así como la noche aboca en ruego
al prodigio atmosférico del día
o el canto de añoranza en demasía
conduce al amargor y al desapego

Así la transición de ti a la nada.
Del júbilo del mar al charco untoso,
del cielo irrebatible al aeropuerto.

¿A qué tanta terapia fracasada
si espera al cabo el símil más gravoso?
Así el gris transitar de vivo a muerto.

Ya vienen por la vera a desfosarte


La brisa rozará tus magros huesos
—ya vienen por la vera a desfosarte.
Fotografía en sepia y estandarte
exhumarán las guerras y los besos.

Reproches no hallarán, no eras de esos;
si acaso alguna rima que aliviarte
antes de combatir el bronco encarte:
esclavos o enemigos, nunca ilesos.

La muerte quiere llanto y ceremonia
a fin de volar lejos, satisfecha
y no anidar en cáncer de memoria.

¡Prepárate a salir, el pico acecha!
No digan que fue sueño aquella historia
y vuelva retorcida y contrahecha.

Marrakech


Salías a la noche abiertamente,
al ver de las barandas, al cremoso
umbral de las columnas de poniente,
a cuerpos de ultramar, hachís leñoso.

Novicia del placer, tu carne quieta
dolía de ofrecer vaciamiento,
lampaba el corazón de sed secreta:
ser llena hasta las puertas del aliento.

Tu hogar en tierra extraña un basto lecho.
El ticket a tu alma un duro pecho.
El fuel de tu aventura la grandeza

de llegar al final, a un indudable
olvido de ti misma en tu proeza:
mesar la permanente a lo mudable.

Pinos de Valsaín



Rumor de monte bajo en aguacero;
te ampara el roquedal, la senda espera
que vuelvas a pedirle compañera
condúceme al tranquilo abrevadero.

Verás el cielo abrirse al estandarte
del pico enharinado, la pradera
mugiendo queda atrás, pero a tu vera
pinos de Valsaín para escoltarte.

¡Encárate a la luz! Que tus escamas
convoquen todo el oro de este mundo,
que vuelen tus sentidos con el viento.

Y si lees los labios a las ramas,
su hexámetro marítimo y fecundo
será tu trascendencia, tu alimento.

miércoles, enero 13, 2010

Archivo de sombras


al niño burbuja

Aquel secreto don que te fue dado
lo pretende el olvido codicioso,
lo más niño de ti, lo más hermoso,
volverá donde aguarda lo increado.

El súbito temblor bajo los arcos
de la plaza encendida, las auroras,
el oro de un ocaso a extrañas horas,
la lluvia y la ciudad, los niños charcos,

el sueño de tu padre no cumplido...
volverán donde vuelve lo perdido:
al archivo arenoso de las sombras.

Allí te mostrarán los anaqueles
la única verdad sin oropeles:
la luz de ti, la sombra de tu sombra.

miércoles, diciembre 30, 2009

Vuelve a Oviedo


Salí trastabillado a otras fronteras,
creyendo en demasía tras los años
de lluvia repicando las aceras,
de niebla encegueciendo los peldaños.

Al sur me abrió la luz su azul frescura;
Madrid era una urna aguijonada
de ruido y emoción, una locura
su noche calurosa y excitada.

Y es duro hacerse otro, somos tierra,
dejar atrás el parque y la avenida,
la lúcida inocencia que une y cierra
el eterno retorno de la vida.

Aun así me has escrito vuelve a Oviedo,
la heroica ciudad sin sol ni miedo.

domingo, noviembre 29, 2009

Clon Salvífico (3001 DC)


Conoce el hombre al hombre por sus dones
y anhela un artificio: la victoria
sobre la recia muerte, necia noria
que muele su hueca obra y sus pasiones.

Tal anhelo prodigan hoy los Clones,
espejos de la piel y la memoria
copiando cada bit de humana historia
con moral corrección de inclinaciones.

Hoy yo ya soy mi clon, me han trasbordado,
mi muerte ha sido un milisegundo
de eterna vaguedad, de fuego helado;

mas yo ya no soy yo, vago errabundo
de noche en la ciudad con este extraño
sabor dentro de mí a polvo y engaño.

miércoles, septiembre 23, 2009

Sueño de hijo


Vendrá un fuego de muerte a recogerme,
un hálito de gas azul de hielo
que hurte mi extinta piel al basto suelo
y al orbe de una urna retenerme.

Eternamente en nada evanescerme
sin nada, como a nada tiende el vuelo
dorado del ocaso en rojo cielo,
y solo un sueño de hijo contenerme.

Las llagas a las llamas, las cenizas
al fuego una vez más, que se haga trizas
el hueco que mis ojos ocupaban.

Y no volver jamás, no ser ya nada,
ni alma en progresión ni carne alada;
tan solo sueño de hijo en noche calma.

jueves, julio 16, 2009

El último Neardental vivió en Gibraltar


Me husmearon al llegar, blandían cuernos,
bracearon su alarido en torno mío;
sus ojos contenían el vacío
hambriento de las bestias en invierno.

Sacaron nuestros huesos de la cueva
y hozaron el frescor de nuestra fuente;
dudaban entre especie inteligente
o asesinos del alma en la era nueva.

Escaso en interés e inofensivo
me dejaron marchar con vida entera
-por suerte era verano en la pradera

y daba sombra y fruta un viejo olivo.
Un día inesperado cayó el hielo
abriendo una útil grieta sobre el suelo.

martes, julio 14, 2009

Letra de tu mano



El día que te mueres hijos lloran.
Amigos se susurran al oído
tus virtudes, recuerdos donde moran
aun calientes tu genio y tu latido.

Y cien años después quedan las malvas.
Otras voces completamente ajenas,
otros revoloteos y otras salvas
resuenan no por ti ni por tus penas.

Tal vez en un rincón de un sotabanco
descanse alguna letra de tu mano,
alguna austera rima o verso blanco

que algún curioso y bello ser humano
declame alguna tarde emocionado
cobrando así sentido al fin tu arcano.

La bata rosa


¿Cómo quieres jugar a bata rosa
si vienes de salitre rebozada?
si en pliegues petrifica tu empapada
cintura la cadera poderosa...

¿Cómo quieres que te ate curïosa
si no dejo de oir tu carcajada?
si hueles a trainera en madrugada
y aire fresco y la vida te rebosa...

Espera que termine de arreglarte
que aun te queda tarde que gastar
que no se escapa el mar...

que hay luz en cantidad para mirarte.
Mas cuida no rasgar la bata rosa,
no vayas a ofender a Venus diosa...

domingo, julio 12, 2009

No son horas


En sordo amanecer tras noche breve
plomizo despertar de los andenes;
la calma se hace angosta y muere leve
la luz entre las sombras de los trenes.

Ya pronto vibrará un rumor de abrazos:
palabras se despiden o reencuentran,
afanes por atarse en firmes lazos
queriendo que les amen o les mientan.

No estás. Tu vida brilla por su ausencia.
Tus hombros y tus ojos no han venido,
tus manos, tu cintura y su cadencia
expresan con su ausencia su sentido.

Al fondo del andén un niño llora
y yo quiero llorar, y no son horas.

sábado, julio 04, 2009

Antonio Vega Tallés


deja que pasemos
sin miedo


La mueca de su rostro macilento
en cálido susurro hace de guía
del master de pasión y economía.
Un tibio alucinar se hincha a su aliento.

Su escuálida muñeca abre un talento
perfumado en temblor y travesías;
la prima y el bordón abren las vías:
caricias de emoción al pensamiento.

Un grave discurrir, una quimera
de términos contrarios que se abrazan
ensambla su poesía en tal manera
que sol y oceanidad se despedazan.

Toro del intimismo, ahora ha volado
al serio giganterio que ha creado.

Roló el viento a poniente


Soplaba un fuerte viento de levante
en el mar, en el puerto, en la ciudad,
vibrando una africana sequedad
eternal de la tarde cada instante.

Absorta acariciabas lo distante
-un ferry que espumaba inmensidad,
el cabo atesorando claridad-;
frunciste el hociquito, vacilante...

Y hablaste con tu cálido seseo.
Dijiste la verdad tranquilamente.
Tu cara y la palabra se vaciaron.

Roló el viento a poniente en el paseo,
la playa se hizo calma tristemente
y todas las gaviotas se callaron.

sábado, abril 18, 2009

Un lugar entre normales


De lo bello deseamos permanencia
mas no de rosa extraña que, aunque bella,
violenta el molde recto de la esencia
que el canon de la norma fija y sella.

Tranquilo dormirá el contribuyente
que acepte dócilmente el social juego
(si acaso alguna lágrima silente
al tirar su rareza a un triste fuego),

pero aquel que ya echada la baraja
apuesta a ser distinto a sus iguales
el ágora le cose la mortaja.

No sería la muerte mal de males
si su horror acarreara la ventaja
de encontrar un lugar entre normales.

El vendedor de rimas


pobre Tyll...

Bullicio en el mercado, cestos llenos
de arenque en salazón y pan de hogaza;
el alma del viandante se solaza
con la voz de un obrero de los sueños

que a lomos de un pollino clavileño
recita verdes rimas con cachaza
por un par de monedas o una taza
de aguardiente de sidra de un barreño.

¡Cuánta tristeza esconde tras su rima
trufada de embelecos y espinella!
¡Cuánta pobreza asona su autoestima!

Rima le da El Señor sin pretendella
si aquesta bella moza no escatima
con un poco de pan y un poco de ella.

jueves, marzo 12, 2009

Acaricia los detalles


El águila traspasa en la alborada
la niebla silenciosa de la orilla.
La gota de rocío en la mejilla
del chopo que vigila la riada.

Tenue luz atraviesa la enramada;
los tímidos fulgores con que brilla
se rinden ante el frío de Castilla.
Temblando está la hierba en la cañada.

Son prístinos detalles de la vida,
remiten a otro mundo donde existe
la belleza, estandarte de la gloria...

Antes que allá te marches con tu herida
podrás acariciar los que obtuviste.
Así al llegar te guíe su memoria.

sábado, febrero 14, 2009

Memorias de un agrimensor


He medido los montes más quebrados
parcelado las eras más soleadas
mapeado parameras asoladas
dormido sobre tormos agrietados.

He marcado los bosques más cerrados
mensurado regiones arrasadas
delineado gargantas afiladas
bebido de los ríos más bravados.

Como aliento postrer de mi memoria
graduaré en este mapa la tasada
medida de la vida y de la gloria:

el amor y una suerte aventajada
son las escalas maestras de esta historia
y es gran suerte una muerte inesperada.

domingo, febrero 08, 2009

Lección en el cementerio


Cierto día nublado y silencioso
me citaste en la entrada al cementerio,
querías revelarme el gran misterio
del verso evocador y luminoso.

Caminando entre nichos mausoleos
declamaste a Manrique y Garcilaso,
¡brillantez, contención! y en cualquier caso
afán por la belleza sin rodeos.

"El olor de tu alma, rosa ida..."¹
palabras trabajadas y sencillas,
exentas de artificios o sofismas.

Y antes que las palabras es la vida;
si prepara el terreno, las semillas
de poesía dan fruto por sí mismas.


¹De J.R. Jiménez "La Muerte"

Quizá la brisa lleve al infinito.


Quisimos erigirnos precursores
de un Egeo distinto, hecho de hombres
valientes, diferentes, dignos nombres
en piedra eternizados con honores.

Pero pueblan los frisos vencedores;
la espléndida derrota se hace olvido
oscuro, desasido, su latido
fallece al fallecer los perdedores.

El cielo puro azul y el mar escrito
de miles de señales en estelas
abrazan nuestras almas hacia un grito:

¡Forcemos del destino las cancelas
y echemos a volar las blancas velas;
quizá la brisa lleve al infinito!

domingo, enero 25, 2009

Oda a Carlos Sainz


Volviste de Dakar engrandecido,
con un nuevo accidente de leyenda;
la espléndida derrota es tu ofrenda
para el pueblo español enardecido.

Tu incesante infortunio inmerecido
nos recuerda lo duro de la senda
que debemos correr, la cruel contienda,
la esencia de este mundo enrarecido.

Volverás compitiendo ilusionado,
disfrutando la noche del desierto,
ganando prueba a prueba, como Heracles

y al final un detalle desgraciado
pondrá tu aspiración en punto muerto
y a nosotros gozando tus debacles.

sábado, enero 24, 2009

Petronio


Armado de sarcasmo precristiano
arbitras la elegancia en la nobleza
gustándote del vino, la belleza
y el brillo en soledad del genio humano.

Bendito epicureísmo tan romano
de alabar ha logrado la proeza
de Nerón con la lira la destreza
sin perder ni un anillo de la mano.

Mas la inquina imperial es infinita.
Ya sientes en la noche la añoranza
del agua de tu fuente solearse.

Liba la dulce muerte en exquisita
copa de amor, vulgar sea la venganza
sin una triste vida en que cebarse.

La Playa de los Cristales


Mi hermana recogía de la playa
cristales de colores achatados,
pedazos de ilusión iluminados
por el sol infantil, que en luz estalla.

Los lavaba del charco en la rocalla
y después los chupábamos sentados
en la orilla, mirando al mar parados;
sabían a una mezcla sal-papaya.

Su perímetro estaba erosionado
por la fuerza del mar en su embestida,
su tacto era de pétalos de flores.

Así también se ha mi alma desgastado
por acción de las olas de la vida
pero al tacto es rugosa y sin colores.

Ocurre


Ocurre que la vida tiene vida
propia; no atiende a orgullos ni prejuicios
ni acata filiación a los indicios
ni sabe del hendir amor su herida.

Ocurre imprevisible la embestida
de recios sus silencios sin resquicios
y recia es soledad en sus oficios:
el camino invisible y la partida.

Ocurren los milagros si la suerte
dispone cero panes, cero peces
o Lázaro se ha hecho ya a la muerte.

Y ocurre lo que ocurre tantas veces
que un tiempo ya pasado vuelve inerte:
no sirven las terapias ni las preces.

domingo, noviembre 16, 2008

Parranda del Ángel Caído.


La noche hace piruetas de alambique
de calles desabridas. Fuego amigo
retuerce el corazón; no estoy contigo
ni hay rima resabida que me aplique.

La fiesta terminó, mis sucias alas
se enganchan en esquinas de abandonos.
La luz de amor que inunda tus iconos
se apaga. ¡Tú la apagas! Odias. Callas.

Los súcubos se apartan a mi paso.
Satán ha rechazado mi alma en venta.
Mi sueño soñará otro infierno al raso.

Te ruego, considera, ten en cuenta,
mi falta no parece tan deicida:
renunciar a lo eterno de la vida.

Terminal


Tu cuerpo te abandona, apenas hilos
de vida entre tus huesos. La energía
que antaño te afamaba y distinguía
se desagüa lo mismo que los kilos.

Constante hasta el final en tus estilos,
rebates al doctor su teoría,
te aferras a esperanza y mano mía
como a clavo que arde en cinco filos.

Y lloras, te enrabietas, caes rendido
sobre el lecho, tu mano temblorosa
como un niño que sabe que no es fuerte.

Y salgo, me enrabieto, no hay sentido
para esta puta vida que te endosa
las flores congeladas de la muerte.

Sid


Con pocos años, lívido de sueños,
hambriento de sabor de amor muy puro,
las calles recogían los pequeños
pedazos de su pose de hombre duro.

Con negros aguijones en la frente
y un visible secreto que escondía,
orlaba su expresión febril y ausente
en alas de heroína y rebeldía.

Dieciocho descensos sin sentido
deseando un coma irreversible.
Diecinueve alboradas aterido
huyendo de adultez inconcebible.

Sumando de tropiezos se hizo icono,
restando de la muerte, de su encono.

viernes, octubre 31, 2008

Justicia de Amor


Si hubiera que husmear la tenue pista
y desgranar el móvil de tu enfado,
no habría provisión para la vista
ni para defenderme en este estrado.

Si la condena es el sinsentido
de tener que explicarte sollozado
los detalles de un crimen no infligido
al menos no me dejes deshauciado.

No eres justa. Mi amor no es cicatero.
Me juzgas sin derecho y sin conciencia.
Si quieres condenar porque te quiero,
así sea, ejecuta la sentencia

y ve, pero no irás feliz e impune:
a Justicia de Amor no eres inmune.

jueves, octubre 23, 2008

Tened en cuenta, en descargo de Judas.


De su fiel corazón, el pundonor.
De su bravo mirar la fe de sobra
para hacer rol de malo sin zozobra
y quedar para siempre de traidor.

De su práctico obrar, la línea pura.
De su amargo besar el dulce brillo
de los ojos del reo agradecido.
De su triste final, recia cordura.

Su papel lo bordó, no cabe duda.
Si no llega a ser él no hubiera muerto
aquel que nos salvó con su victoria.

Sabed de su cuestión camino al huerto:
Dios... ¿qué dirán los muertos de la Historia
que se encuentren con mi alma allá en la Gloria?

miércoles, octubre 22, 2008

A veces vienen tardes.


A veces vienen tardes sin sentido;
inundan el cristal de la ventana
y muestran una impúdica galvana
o un dèjá vu de muerte desvaído.

Me como yo esas tardes, distraído;
las muerdo y paladeo con desgana
su regüeldo de herrumbre o su africana
desidia de reptil adormecido.

O tal vez es la tarde quien devora
la vida, los minutos, las neuronas,
la madre que parió la lavadora.

A veces vienen tardes comilonas;
meriendan esperanza soñadora
y dejan el mantel con lamparonas.

martes, octubre 14, 2008

David, o la Emoción Artificial


David, ¿ella es tu madre? ¿O un indicio
de ingenio: batería de funciones
urdidas en el centro de emociones
de un pequeño cerebro de silicio?

La mente humana exige condiciones
de amor, por ser mortal naturaleza;
la Química es mudable, sin certeza,
y el miedo interfiere en las pasiones.

Pero tú no eres más que conexiones
inmunes al olvido y al desgaste:
tu esperanza de amor abarca eones.

Niño robot inocente, añoraste
madre de amor inmortal. Sinrazones,
celos, despego y capricho encontraste.

viernes, octubre 03, 2008

Despertar Otoñal de un Extraño Animal


La vida es sueño. Vive aquel que sueña.
Soñé yo entera aquella primavera.
La encina junto al río era frontera
de un cielo incorruptible y tú mi dueña.

Soñé flotar liviana cabellera
en brisa de la margen ribereña.
Soñé besar tu carne marfileña
y el río detenía su carrera.

Dormí cerca del mar todo el verano
rodeado de moscas y de hastío;
el viento de levante daba a engaño.

Desperté triste y gris como el varano,
entre hojas, sin un mar y sin un río;
sin tí... Lloré por mí y me sentí extraño.

domingo, septiembre 07, 2008

Androide



Volviste de Tannhäuser hecho un hombre
que así se hace el amor y se hace historia;
sin software embebido, sin memoria,
en busca de otra vida y de otro nombre.

Puliste en el examen de empatía,
estima de uno mismo y sed de gloria,
distingo entre derrota y cruel victoria,
y amor por la belleza y la armonía.

Tu residuo deicida fue el estigma
que guió al cazador de recompensas
a obrar la decisión menos cristiana:

en lugar de abrasarte en rayos sigma
mejor haber sabido a tus expensas
de como se fabrica un alma humana.

domingo, junio 01, 2008

Ciudad en la noche de un día enfebrecido



Hay días que no duerme la ciudad.
De noche, su fragor sigue latente;
las calles añorando ruido y gente
azules en eléctrica humedad.

Sirenas con el don de ubicuidad
ululan porque sigue algo pendiente.
Mis pasos, ajustándose al relente,
rebotan en la blanda inmensidad.

Husmea esas veladas un doliente
deseo acorralado, la ciudad
caerá si hay armisticio en la libido.

Solo entonces amor cobra sentido:
cuando cae sobre mi alma la piedad
en la noche de un día enfebrecido.

domingo, marzo 02, 2008

Terrones de azúcar al mar


Björk:
Sabiendo que no se atenderían más promesas
las olas optaron por romper lánguidamente.
La playa se había vaciado ya de gente
(ojos y carne y ambición, Gloria y torpeza)

Einar:
Todo había terminado
o mejor, todo volvía a estar como al principio:
envuelto en su antigua crisálida de bruma,
grisáceo y algo triste, y tan hermoso...

Björk:
Una lluvia de agujas cancelaba la tramposa
esperanza de un último encuentro fortuito;
amor de verano tiene un plazo, y si ha prescrito,
mejor dejar que la hoja caiga silenciosa.

Einar:
He encontrado trabajo en la ciudad.
La rutina obtendrá su tributo inevitable.
Si pudiera capturar esta brisa y trasportarla,
o acariciar terrones de salitre entre los labios...

Björk:
Einar, la vida es una olla de perdices.
El mar no es un carácter definido:
carece de intenciones y sentido.
Vigila métrica y rima en lo que dices.

Einar:
Björk, la vida es lo que hacemos.
El mar es agua y horizontes.
¿Por qué levantar filigranas en el aire
cuando todo alrededor se desvanece...?

El Príncipe Lagarto


I

El sillón de su demente majestad
desvencijado de años y descuido,
instalado en un recodo del camino
por rendirle los honores al pasar.

Barba blanca, sandalias, gesto altivo,
se sentaba cada tarde en su atalaya
a esperar convencido la llegada
del Mesías de los hombres redivivo

que vendría del espacio en un platillo
a entronizarle como Rey de aquellas tierras,
y garante de las normas y creencias,
y reinar siempre con increíble estilo.

Lagartijas y alacranes se paraban
a estudiar su presencia desastrosa,
la mirada antigua y orgullosa
que la sorda locura le prestaba.

Contemplaba el desierto pedregoso
parcelando cada acre palmo a palmo.
Su poder absoluto y soberano
convertiría en oasis prodigioso.

Movería cielo y tierra sin paciencia,
fundaría una ciudad del mismo nombre
suyo, allí no habría dios ni hombre
que no besara el suelo en su presencia.

Llegarían por mar materias nobles
para ornar su palacio fastuoso.
No ha existido Rey majestuoso
que en demencia alcanzase a ser su doble.


II

El Príncipe Lagarto formó parte del paisaje
de los veranos de mi infancia acomodada,
jalonada de pruebas previsibles que aprobaba
y vacaciones de tres meses sin peajes.

Le veíamos en bici al regreso de la playa.
Nos reíamos de él y le imprecábamos;
él callaba e ignoraba, formábamos
parte de la misma realidad que rechazaba.

El salitre en la piel nos duplicaba
el picazón hormonal de adolescencia;
una mezcla de grandeza e inocencia
mantenía perspectiva dislocada.


III

Con la luz agonizando y viento en calma
su mirar torvo derivaba hacia tristeza.
Fugaz cordura le humillaba la cabeza
preparándole al repliegue de su alma.

Cuando el mundo se rendía a la negrura
su hermana soltera le avisaba de la cena,
le bajaba de su sueño y su patena
mas él guardaba su ideal en forma pura.


IV

Años después, cansado de adultez, harto,
regresé a descansar a Cala Higuera,
y al doblar por la misma carretera
no había sillón, ni Príncipe Lagarto.

Me llenó un vacío grave de amargura
contemplando el desierto en su atalaya
y comprendí la razón porque callaba:
no hay cordura muy distinta de locura.

viernes, febrero 22, 2008

Homenaje al pintor Joaquín Sorolla


Y a la playa volviste
y con tu mano abriste la espita
la espita de la luz y devolviste
la misma luz en lienzo inscrita.

El misterio de muchachas con sombrilla,
la barra de arena veteada por levante,
los niños desnudos como fieras de la orilla
del mismo malvarrosa mar constante.

¡Y volviste a la fruta y a la fiesta!
Recorriste la ciudad y la albufera.
Trazo valiente, mirada enhiesta,
para enjaular los juncos de luz por tu tronera.

Descansa tranquilo en la guarida
pintor: con tal reserva de luz prisionera
sobra munición para otra vida.


El sacrificio de Obi-Wan


Pocos hombres bajo el cielo.
Cada uno su deseo.
Y en el cielo solo guerra, solo duelo.

Obi-Wan navega las galaxias
en ruta por el límite exterior,
sobrevuela el planeta que dio vida
a la antigua raza humana en extinción.

Es la tierra, destinada a la debacle,
su estrella en perfecta decadencia
(el Imperio ha reducido su presencia
a menos de mil droides de combate.)

El radar registra algunos salmos
quebrados, una antigua religión.
Los pocos que quedan se preparan
al olvido, el frío calmo.

La cabina es caliente y confortable
R2 corrige trayectoria
Obi-Wan entrega su memoria
a un momento de nostalgia inabarcable.

Porque Obi-Wan está cansado de sí mismo,
de ser un caballero triste y serio,
la abstinencia sexual y alimentaria
(no importa de que universo seas, eso duele.)

Nunca sus méritos tendrán su justo juicio.
Los amigos, la República (pesadas cargas)
esperan de Kenobi el sacrificio:
el exilio en un planeta duro y seco,

la tutela de un mesías heredero,
el último jedi alambicado,
la última esperanza de los libres,
que acuna el robot-nodriza articulado.

(Curiosa República que instaura
el derecho anacrónico de estirpe.
¿Más justo será el Imperio, retrógrado y tirano,
que premia en función del mérito al villano?)

Obi-Wan sacude su conciencia
y la nave va, levanta el vuelo,
atrás quede la tierra y adelante
la voluntad: lo mismo que la inercia.

Sea, pues, aceptado el sacrificio
y el sabor a Gloria inconquistada
para décadas de oprobio y de silencio.
Y es que hay días que la fuerza no acompaña.

domingo, noviembre 11, 2007

Devorador de momentos


Hiciste, sean cuales fueran las razones,
de tu vida una huida hacia delante.
Juzgarte es pretensión y sin embargo
sabemos que existe una moral más allá de las palabras.

Tuviste, devorador de momentos,
ocasión de enfrentarte a lo sagrado.
El humor y el amor se te ofrecieron
y juntos perecieron
en la hoguera de la prisa.

¿A qué tanta ambición atolondrada?
¿Tanto sacrificio significa
mostrar un poco de atención a tus iguales?

Te darás de bruces algún día con
una espada clavada en una piedra,
soldada en una piedra
y no podrás seguir fingiendo;

porque estarás solo, devorador de momentos,
y solo seguirás porque estás hecho
a la manera cruel de los emperadores.

viernes, noviembre 09, 2007

Teoría de la Evolución


Nacemos como peces, sin alas ni memoria.
Venimos de lo inmenso, la vida es un misterio
fugaz, apenas un escuálido intermedio:
brizna de alma cosechada entre la escoria.

Vivimos como monos. La herencia labra
nuestro destino. Los códigos de acervo
génico, creados mucho antes que fue el verbo,
resguardan una pizca de dios en sus palabras.

Morimos como hombres, la muerte humaniza.
El juicio favorable de aquellos que nos lloran
libera nuestra imagen del animal interno.

Y al fin partimos ángeles. La luz matiza
delicados detalles de las cosas. Nos adoran
las demás criaturas que aspiran a lo eterno.

Soneto del indeciso


Hacha ya el nudo gordiano, indeciso.
Deja que algún astro te deshiele.
No reniegues la vida, que te impele
decidir en momento preciso.

No atenace tu alma el miedo oscuro
ni invada tu coraza triste usura.
Ten a cuenta: un segundo no perdura
y el siguiente es libre albedrío puro.

Bota a la mar temprano, ya no pienses.
Haz el amor, y la guerra si merece;
no precisas registros ni amanuenses.

La ocasión es sustancia que perece
en la hoguera de la duda y luego sientes
que la vida mengua y la muerte crece.

Rumor del tráfico



Rumor del tráfico.
Tus ojos absortos.
La luna empapada.

Otros coches: fantasmas.
El firme resbala.
Tus ojos absortos,
la boca cerrada.

Volver al trabajo;
el ocio se acaba.
Tu boca cerrada.
Lo nuestro naufraga.

Tu cuerpo inmóvil,
tu mente migraña.
Amor es estéril;
lo nuestro se acaba.

Rumor del tráfico.
Tus ojos absortos.
La luna empapada.

sábado, octubre 13, 2007

Cremación de todo tú (salvo tus obras)




No es querida despedida
cuando de verdad hace falta.
Tenías la moral muy alta
la última vez que vi tu vida.

Hablabas a lo médico, te habías informado;
pedirías el alta la siguiente semana.
Tenías mil proyectos, “solo el trabajo sana”,
las drogas mantenían tu espíritu excitado.

¡Amabas la vida, de qué manera!
Otros la malgastan sin tu talento,
siempre el mismo injusto testamento
dicta natura, la cruel chapucera.

La misa fue larga y desmadejada.
Siempre te aburría la gente que llora.
El fuego cumplió su misión destructora
y ahora todo tú es una urna dorada.

(Salvo tus obras, que permanecen tan bellas:
eran parte de ti, y tú de ellas)

La vuelta sin ida


La tarde viajera
La inmensa pradera
Las cajas del alma
Respiran con calma

El tren silencioso
País espacioso
Se pierde a la vista
Aquel río brumoso

El mundo es un huerto
De sueño despierto

La tarde viajera
La inmensa pradera
Agita la espiga
La brisa del cielo
¡Que no pare, siga
El tran-tran del suelo!

Para que parezca
Eterna la vida
Que el fin no está cerca
Que hay vuelta sin ida

La hierba se acaba




Anoche soñé con mi abuelo
haciendo en la tarde la siesta
chaqueta de espiga y boina
meciendo la mecedora.

Mis pasos le despertaron
a una quietud aterida
los ojos rellenos de claros
las manos azules de grietas.

Abrió una tierna sonrisa
y socarronas palabras
sobre el crujir de los huesos
cuando la hierba se acaba.

Hirvió café con migallas
y me invitó a merendar
mirando por la ventana
pasar la gente a la braña.

De vuelta al huerto


A la memoria del P. Vicente, párroco


Ahora, cuando el tejo está reverdecido,
cuando sol y lluvia alternan en el aire
y el reloj del campanario al fin se ha decidido
estás, Vicente, de vuelta al infinito.

Ahora, cuando el verdín trepa la muralla
del camposanto y el polvo agrieta los misales,
mientras mi niño ríe con su madre
has, Vicente, perdido la batalla.

Sudabas en el huerto, el día que te vi:
"no da fruto el frutal sin trabajarlo".
Nuevos brotes brotarán de tus esfuerzos.
Nuevas manos se alzarán a cristianarlos.

Porque tú estarás de vuelta al otro abismo,
sin mirarlo todo por encima de tus gafas,
sin soledad ni enfermedad disimuladas
por tu ejemplar alergia al protagonismo.

Eras bueno, Vicente, y ahora estás muerto.
Oración y azadón se sienten huérfanos.
Te los llevaré conmigo de la mano
una tarde de estas que esté, también yo
de vuelta al huerto.


La noche sigue esperando


A veces cuando anochece
y el tráfico desfallece
los ojos echan de menos
la luz que les pertenece.

Lo mismo puede aplicarse
a la nostalgia de años fugaces
cuando dábamos por sentada
una vida joven y fácil
que añoramos.

Pero no escarmentamos.

Caminamos
absortos a pasos nimios;
terminarlo todo al instante.
No apreciamos lo que hoy tenemos
sino lo que ayer despreciamos.

Mientras tanto, la noche sigue esperando
que en tiempo real vislumbremos
la luz que envalentonó a los héroes
a la cual pertenecemos.



Cremación sobre las olas




Un virazón poderoso
levanta espuma de plata.
En el cielo una hoz de hojalata
espeja el mar rumoroso.

Conchas y guijarros en escandalera
musican tu entrada triunfal al elemento;
el universo es piel de gallina en el momento
en que tu barca es consumida por la hoguera.

El ritmo es continuo, constante...
Son olas que van y vienen.
En su movimiento contienen
soplo de vida, muerte acuciante.

Así como las olas del mar vienen y van
Los dones de juventud estaban y no están.

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