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jueves, marzo 12, 2009

Acaricia los detalles


El águila traspasa en la alborada
la niebla silenciosa de la orilla.
La gota de rocío en la mejilla
del chopo que vigila la riada.

Tenue luz atraviesa la enramada;
los tímidos fulgores con que brilla
se rinden ante el frío de Castilla.
Temblando está la hierba en la cañada.

Son prístinos detalles de la vida,
remiten a otro mundo donde existe
la belleza, estandarte de la gloria...

Antes que allá te marches con tu herida
podrás acariciar los que obtuviste.
Así al llegar te guíe su memoria.

sábado, febrero 14, 2009

Memorias de un agrimensor


He medido los montes más quebrados
parcelado las eras más soleadas
mapeado parameras asoladas
dormido sobre tormos agrietados.

He marcado los bosques más cerrados
mensurado regiones arrasadas
delineado gargantas afiladas
bebido de los ríos más bravados.

Como aliento postrer de mi memoria
graduaré en este mapa la tasada
medida de la vida y de la gloria:

el amor y una suerte aventajada
son las escalas maestras de esta historia
y es gran suerte una muerte inesperada.

domingo, febrero 08, 2009

Lección en el cementerio


Cierto día nublado y silencioso
me citaste en la entrada al cementerio,
querías revelarme el gran misterio
del verso evocador y luminoso.

Caminando entre nichos mausoleos
declamaste a Manrique y Garcilaso,
¡brillantez, contención! y en cualquier caso
afán por la belleza sin rodeos.

"El olor de tu alma, rosa ida..."¹
palabras trabajadas y sencillas,
exentas de artificios o sofismas.

Y antes que las palabras es la vida;
si prepara el terreno, las semillas
de poesía dan fruto por sí mismas.


¹De J.R. Jiménez "La Muerte"

Quizá la brisa lleve al infinito.


Quisimos erigirnos precursores
de un Egeo distinto, hecho de hombres
valientes, diferentes, dignos nombres
en piedra eternizados con honores.

Pero pueblan los frisos vencedores;
la espléndida derrota se hace olvido
oscuro, desasido, su latido
fallece al fallecer los perdedores.

El cielo puro azul y el mar escrito
de miles de señales en estelas
abrazan nuestras almas hacia un grito:

¡Forcemos del destino las cancelas
y echemos a volar las blancas velas;
quizá la brisa lleve al infinito!

domingo, enero 25, 2009

Oda a Carlos Sainz


Volviste de Dakar engrandecido,
con un nuevo accidente de leyenda;
la espléndida derrota es tu ofrenda
para el pueblo español enardecido.

Tu incesante infortunio inmerecido
nos recuerda lo duro de la senda
que debemos correr, la cruel contienda,
la esencia de este mundo enrarecido.

Volverás compitiendo ilusionado,
disfrutando la noche del desierto,
ganando prueba a prueba, como Heracles

y al final un detalle desgraciado
pondrá tu aspiración en punto muerto
y a nosotros gozando tus debacles.

sábado, enero 24, 2009

Petronio


Armado de sarcasmo precristiano
arbitras la elegancia en la nobleza
gustándote del vino, la belleza
y el brillo en soledad del genio humano.

Bendito epicureísmo tan romano
de alabar ha logrado la proeza
de Nerón con la lira la destreza
sin perder ni un anillo de la mano.

Mas la inquina imperial es infinita.
Ya sientes en la noche la añoranza
del agua de tu fuente solearse.

Liba la dulce muerte en exquisita
copa de amor, vulgar sea la venganza
sin una triste vida en que cebarse.

La Playa de los Cristales


Mi hermana recogía de la playa
cristales de colores achatados,
pedazos de ilusión iluminados
por el sol infantil, que en luz estalla.

Los lavaba del charco en la rocalla
y después los chupábamos sentados
en la orilla, mirando al mar parados;
sabían a una mezcla sal-papaya.

Su perímetro estaba erosionado
por la fuerza del mar en su embestida,
su tacto era de pétalos de flores.

Así también se ha mi alma desgastado
por acción de las olas de la vida
pero al tacto es rugosa y sin colores.

Ocurre


Ocurre que la vida tiene vida
propia; no atiende a orgullos ni prejuicios
ni acata filiación a los indicios
ni sabe del hendir amor su herida.

Ocurre imprevisible la embestida
de recios sus silencios sin resquicios
y recia es soledad en sus oficios:
el camino invisible y la partida.

Ocurren los milagros si la suerte
dispone cero panes, cero peces
o Lázaro se ha hecho ya a la muerte.

Y ocurre lo que ocurre tantas veces
que un tiempo ya pasado vuelve inerte:
no sirven las terapias ni las preces.

domingo, noviembre 16, 2008

Parranda del Ángel Caído.


La noche hace piruetas de alambique
de calles desabridas. Fuego amigo
retuerce el corazón; no estoy contigo
ni hay rima resabida que me aplique.

La fiesta terminó, mis sucias alas
se enganchan en esquinas de abandonos.
La luz de amor que inunda tus iconos
se apaga. ¡Tú la apagas! Odias. Callas.

Los súcubos se apartan a mi paso.
Satán ha rechazado mi alma en venta.
Mi sueño soñará otro infierno al raso.

Te ruego, considera, ten en cuenta,
mi falta no parece tan deicida:
renunciar a lo eterno de la vida.

Terminal


Tu cuerpo te abandona, apenas hilos
de vida entre tus huesos. La energía
que antaño te afamaba y distinguía
se desagüa lo mismo que los kilos.

Constante hasta el final en tus estilos,
rebates al doctor su teoría,
te aferras a esperanza y mano mía
como a clavo que arde en cinco filos.

Y lloras, te enrabietas, caes rendido
sobre el lecho, tu mano temblorosa
como un niño que sabe que no es fuerte.

Y salgo, me enrabieto, no hay sentido
para esta puta vida que te endosa
las flores congeladas de la muerte.

Sid


Con pocos años, lívido de sueños,
hambriento de sabor de amor muy puro,
las calles recogían los pequeños
pedazos de su pose de hombre duro.

Con negros aguijones en la frente
y un visible secreto que escondía,
orlaba su expresión febril y ausente
en alas de heroína y rebeldía.

Dieciocho descensos sin sentido
deseando un coma irreversible.
Diecinueve alboradas aterido
huyendo de adultez inconcebible.

Sumando de tropiezos se hizo icono,
restando de la muerte, de su encono.

viernes, octubre 31, 2008

Justicia de Amor


Si hubiera que husmear la tenue pista
y desgranar el móvil de tu enfado,
no habría provisión para la vista
ni para defenderme en este estrado.

Si la condena es el sinsentido
de tener que explicarte sollozado
los detalles de un crimen no infligido
al menos no me dejes deshauciado.

No eres justa. Mi amor no es cicatero.
Me juzgas sin derecho y sin conciencia.
Si quieres condenar porque te quiero,
así sea, ejecuta la sentencia

y ve, pero no irás feliz e impune:
a Justicia de Amor no eres inmune.

jueves, octubre 23, 2008

Tened en cuenta, en descargo de Judas.


De su fiel corazón, el pundonor.
De su bravo mirar la fe de sobra
para hacer rol de malo sin zozobra
y quedar para siempre de traidor.

De su práctico obrar, la línea pura.
De su amargo besar el dulce brillo
de los ojos del reo agradecido.
De su triste final, recia cordura.

Su papel lo bordó, no cabe duda.
Si no llega a ser él no hubiera muerto
aquel que nos salvó con su victoria.

Sabed de su cuestión camino al huerto:
Dios... ¿qué dirán los muertos de la Historia
que se encuentren con mi alma allá en la Gloria?

miércoles, octubre 22, 2008

A veces vienen tardes.


A veces vienen tardes sin sentido;
inundan el cristal de la ventana
y muestran una impúdica galvana
o un dèjá vu de muerte desvaído.

Me como yo esas tardes, distraído;
las muerdo y paladeo con desgana
su regüeldo de herrumbre o su africana
desidia de reptil adormecido.

O tal vez es la tarde quien devora
la vida, los minutos, las neuronas,
la madre que parió la lavadora.

A veces vienen tardes comilonas;
meriendan esperanza soñadora
y dejan el mantel con lamparonas.

martes, octubre 14, 2008

David, o la Emoción Artificial


David, ¿ella es tu madre? ¿O un indicio
de ingenio: batería de funciones
urdidas en el centro de emociones
de un pequeño cerebro de silicio?

La mente humana exige condiciones
de amor, por ser mortal naturaleza;
la Química es mudable, sin certeza,
y el miedo interfiere en las pasiones.

Pero tú no eres más que conexiones
inmunes al olvido y al desgaste:
tu esperanza de amor abarca eones.

Niño robot inocente, añoraste
madre de amor inmortal. Sinrazones,
celos, despego y capricho encontraste.

viernes, octubre 03, 2008

Despertar Otoñal de un Extraño Animal


La vida es sueño. Vive aquel que sueña.
Soñé yo entera aquella primavera.
La encina junto al río era frontera
de un cielo incorruptible y tú mi dueña.

Soñé flotar liviana cabellera
en brisa de la margen ribereña.
Soñé besar tu carne marfileña
y el río detenía su carrera.

Dormí cerca del mar todo el verano
rodeado de moscas y de hastío;
el viento de levante daba a engaño.

Desperté triste y gris como el varano,
entre hojas, sin un mar y sin un río;
sin tí... Lloré por mí y me sentí extraño.

domingo, septiembre 07, 2008

Androide



Volviste de Tannhäuser hecho un hombre
que así se hace el amor y se hace historia;
sin software embebido, sin memoria,
en busca de otra vida y de otro nombre.

Puliste en el examen de empatía,
estima de uno mismo y sed de gloria,
distingo entre derrota y cruel victoria,
y amor por la belleza y la armonía.

Tu residuo deicida fue el estigma
que guió al cazador de recompensas
a obrar la decisión menos cristiana:

en lugar de abrasarte en rayos sigma
mejor haber sabido a tus expensas
de como se fabrica un alma humana.

domingo, junio 01, 2008

Ciudad en la noche de un día enfebrecido



Hay días que no duerme la ciudad.
De noche, su fragor sigue latente;
las calles añorando ruido y gente
azules en eléctrica humedad.

Sirenas con el don de ubicuidad
ululan porque sigue algo pendiente.
Mis pasos, ajustándose al relente,
rebotan en la blanda inmensidad.

Husmea esas veladas un doliente
deseo acorralado, la ciudad
caerá si hay armisticio en la libido.

Solo entonces amor cobra sentido:
cuando cae sobre mi alma la piedad
en la noche de un día enfebrecido.

domingo, marzo 02, 2008

Terrones de azúcar al mar


Björk:
Sabiendo que no se atenderían más promesas
las olas optaron por romper lánguidamente.
La playa se había vaciado ya de gente
(ojos y carne y ambición, Gloria y torpeza)

Einar:
Todo había terminado
o mejor, todo volvía a estar como al principio:
envuelto en su antigua crisálida de bruma,
grisáceo y algo triste, y tan hermoso...

Björk:
Una lluvia de agujas cancelaba la tramposa
esperanza de un último encuentro fortuito;
amor de verano tiene un plazo, y si ha prescrito,
mejor dejar que la hoja caiga silenciosa.

Einar:
He encontrado trabajo en la ciudad.
La rutina obtendrá su tributo inevitable.
Si pudiera capturar esta brisa y trasportarla,
o acariciar terrones de salitre entre los labios...

Björk:
Einar, la vida es una olla de perdices.
El mar no es un carácter definido:
carece de intenciones y sentido.
Vigila métrica y rima en lo que dices.

Einar:
Björk, la vida es lo que hacemos.
El mar es agua y horizontes.
¿Por qué levantar filigranas en el aire
cuando todo alrededor se desvanece...?

El Príncipe Lagarto


I

El sillón de su demente majestad
desvencijado de años y descuido,
instalado en un recodo del camino
por rendirle los honores al pasar.

Barba blanca, sandalias, gesto altivo,
se sentaba cada tarde en su atalaya
a esperar convencido la llegada
del Mesías de los hombres redivivo

que vendría del espacio en un platillo
a entronizarle como Rey de aquellas tierras,
y garante de las normas y creencias,
y reinar siempre con increíble estilo.

Lagartijas y alacranes se paraban
a estudiar su presencia desastrosa,
la mirada antigua y orgullosa
que la sorda locura le prestaba.

Contemplaba el desierto pedregoso
parcelando cada acre palmo a palmo.
Su poder absoluto y soberano
convertiría en oasis prodigioso.

Movería cielo y tierra sin paciencia,
fundaría una ciudad del mismo nombre
suyo, allí no habría dios ni hombre
que no besara el suelo en su presencia.

Llegarían por mar materias nobles
para ornar su palacio fastuoso.
No ha existido Rey majestuoso
que en demencia alcanzase a ser su doble.


II

El Príncipe Lagarto formó parte del paisaje
de los veranos de mi infancia acomodada,
jalonada de pruebas previsibles que aprobaba
y vacaciones de tres meses sin peajes.

Le veíamos en bici al regreso de la playa.
Nos reíamos de él y le imprecábamos;
él callaba e ignoraba, formábamos
parte de la misma realidad que rechazaba.

El salitre en la piel nos duplicaba
el picazón hormonal de adolescencia;
una mezcla de grandeza e inocencia
mantenía perspectiva dislocada.


III

Con la luz agonizando y viento en calma
su mirar torvo derivaba hacia tristeza.
Fugaz cordura le humillaba la cabeza
preparándole al repliegue de su alma.

Cuando el mundo se rendía a la negrura
su hermana soltera le avisaba de la cena,
le bajaba de su sueño y su patena
mas él guardaba su ideal en forma pura.


IV

Años después, cansado de adultez, harto,
regresé a descansar a Cala Higuera,
y al doblar por la misma carretera
no había sillón, ni Príncipe Lagarto.

Me llenó un vacío grave de amargura
contemplando el desierto en su atalaya
y comprendí la razón porque callaba:
no hay cordura muy distinta de locura.

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