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domingo, septiembre 15, 2019

Tus labios y la roca




a la memoria de Blanca Fdez. Ochoa


Roca: lava que labró su ascenso a un imposible
cielo, allá cuando las eras del génesis sin guía.
Craqueada, endurecida después entre lenguas de glaciares,
olvidada por milenios del beso de la vida
en un pinar baldío de alta sierra,
acunada por las brisas de luna de los veranos de tu infancia.


¿Y tus labios? Olvidados del tacto de la suerte
y la memoria de ameba del Estado —puto padre—;
continuamente alerta en la pureza del litio
y en el potro de rabia de la fama.


Besaste la roca y en ella descansó, por fin, tu espalda.
Con ella se fundió tu alma blanca.



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