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viernes, abril 01, 2016

Un incidente en Velintonia

El lamentable estado actual de Velintonia. Calle Vicente Aleixandre, 3. Madrid.

Cierto día, Jaime Gil de Biedma adelanta su hora de visita a Velintonia 
[algo que a Aleixandre no le gustaba, dado el estricto horario que establece para recibir]. 
Para su sorpresa, es Carlos Bousoño quien, en albornoz, le abre la puerta.

La memoria de un hombre está en sus besos. Biografía de Vicente Aleixandre.
Emilio Calderón, 2016






Me abriste la puerta, y antes que cerrara sus ojos tu sorpresa
con un grueso sudario de cumplidos,
percibimos los dos la mordiente emanación de la violencia
del amor interrumpido, disputado.

—Jaime…— apenas una sístole jadeante,
el reflejo defensivo de anudar tu albornoz al acre olor a hombre,
un prosaico asomarte de burgués sobre mi hombro,
acaso al murmurar del cedro al viento,— ¿Cómo estás…?

—Carlos, ¿quién es? — la voz del redentor gemía dentro, lejos,
mullida todavía de placer,
caprichosa, ligeramente anciana, intransigente,
y tus ojos se encontraron por un tiempo con los míos,
callando las palabras, teorías, poesías…,
pidiendo nada más que compasión para los tres,
queriendo anegar en amistad nuestras quiebras respectivas.

— Ya sabes que yo siempre me adelanto— te dije,
y sonreímos.



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